viernes, 20 de noviembre de 2009

Hoy no tenemos palabras

Un jurado popular absuelve a un hombre acusado de quemar viva a su novia embarazada.
Este jurado ha absuelto a Miguel Sánchez Gámez de los delitos de asesinato, aborto e incendio. Sus nueve miembros consideran al hombre inocente por unanimidad. Según el veredicto emitido el pasado día 12 en la Audiencia Provincial de Girona, entienden que no hay pruebas suficientes que demuestren que Sánchez Gámez roció con gasolina a Sandra Soledad Vergara, de 30 años, y después le prendió fuego. El fiscal pedía para él 20 años de prisión.

En fuentes radiofónicas (Cadena Ser) pudimos escuchar que varios testigos declararon haber oído a la víctima decir que su pareja le había prendido fuego, pero que el jurado lo desestimó porque consideraron que sus declaraciones estaban influidas por los medios de comunicación y que con heridas tan profundas, la víctima no habría tenido la voz suficiente para ser escuchada.

A falta de conocer más detalles sobre el juicio, nos gustaría conocer el sexo y la opinión sobre la violencia de género de los y las integrantes de este jurado popular para poder comprender esta resolución.

Si no nos veis es porque hemos desaparecido.

Noticia fuente: El País

3 comentarios:

rkl dijo...

Otro caso para denunciar:

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/19/espana/1258642085.html

Federico Lambea Osuna dijo...

Así se anima a denunciar, con juicio y jueces como este, es estéril, yo no denunciaría si supiera que mi asesino sale libre, Lo que habría hecho yo como juez, es además pedirle una indemnización por calumnias, así hubiera estado completo. Mujer; muere y, a lo mejor, tendrás justicia, si no, no. Demencial.

Anónimo dijo...

No conozco el caso. Pero si lo han absuelto es porque no hay pruebas. Y sin ellas no se puede castigar a alguien, sea quien sea y por el acto que haya sido..
No creo que tenga que ver con el sexo del jurado ni su opinión sobre la violencia de género. Luchar porque se acabe la violencia y castigarla sea del tipo que sea no es cuestión de sexo, sino de ser Persona.
Cualquiera con un mínimo de humanidad condenaría estos hechos independientemente de su sexo o creencias.